El contexto: un proceso de alto volumen y alta responsabilidad
La organización gestionaba un flujo diario de aproximadamente 150 correos electrónicos de alta criticidad: tutelas, demandas, derechos de petición y notificaciones judiciales de diversa naturaleza. Cada documento representaba un término legal activo, con plazos definidos por ley, algunos tan cortos como 48 horas para acciones de tutela.
El equipo jurídico dedicaba cerca de 12 horas diarias, incluyendo fines de semana, a la lectura, clasificación y redireccionamiento manual de estas notificaciones. Se trataba de una carga operativa significativa para un área cuyo mayor aporte está en el análisis, la estrategia de defensa y la representación institucional.

La oportunidad era clara: liberar al talento jurídico de la gestión operativa para que pudiera concentrarse en lo que realmente genera valor.


















